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Argentine National AnthemThe lyrics of the Himno Nacional Argentino (the national anthem of Argentina) were written by Vicente Lpez y Planes and the music was composed by Blas Parera. This song was adopted as the national anthem in May 11, 1813, three years before the formal declaration of independence from Spain. The 11th of May is, therefore, the Anthem Day in Argentina. Its performance is mandatory in all official events and the attendance is expected to stand up and sing it. The rock musician Charly Garca broke a long-standing tradition of "respect" when he included an idiosyncratic cover version of the National Anthem in his 1990 album Filosofa barata y zapatos de goma. Spanish lyrics The following is the modern version, adopted on 2 August 1924, without the vivid attacks against Spain. Od, mortales, el grito sagrado: "Libertad, libertad, libertad!" Od el ruido de rotas cadenas, ved en trono a la noble igualdad. Ya su trono dignsimo abrieron las Provincias Unidas del Sud y los libres del mundo responden: "Al gran pueblo argentino, salud! Al gran pueblo argentino, salud!" Y los libres del mundo responden: "Al gran pueblo argentino, salud!" Estribillo Sean eternos los laureles que supimos conseguir, que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos... o juremos con gloria morir!, o juremos con gloria morir!, o juremos con gloria morir! English translation Mortals! Hear the sacred cry; Freedom! Freedom! Freedom! Hear the noise of broken chains. See noble Equality enthroned. The United Provinces of the South Have now displayed their very honorable throne. And the free peoples of the world reply; We salute the great people of Argentina! (repeat) And the free peoples of the world reply; We salute the great people of Argentina! (repeat previous two lines) CHORUS May the laurels be eternal That we knew how to win. Let us live crowned with glory, Or swear to die gloriously. (repeat three times) Original version The original version, titled "Marcha patriotica" is as follows: Od, mortales, el grito sagrado: Libertad, libertad, libertad. Od el ruido de rotas cadenas, Ved en trono a la noble igualdad. Se levanta a la faz de la Tierra una nueva y gloriosa Nación, coronada su sien de laureles, y a sus plantas rendido un león. CORO Sean eternos los laureles, que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos... o juremos con gloria morir. De los nuevos campeones los rostros Marte mismo parece animar la grandeza se anida en sus pechos: a su marcha todo hacen temblar. Se conmueven del Inca las tumbas, y en sus huecos revive el ardor, lo que va renovando a sus hijos de la Patria el antiguo esplendor. Pero sierras y muros se sienten retumbar con horrible fragor: todo el país se conturba por gritos de venganza, de guerra y furor. En los fieros tiranos la envidia escupió su pestífera hiel; su estandarte sangriento levantan provocando a la lid más cruel. No los véis sobre México y Quito arrojarse con saña tenaz y cul lloran, bañados en sangre, Potosí, Cochabamba y La Paz? No los véis sobre el triste Caracas luto y llantos y muerte esparcir? No los véis devorando cual fieras todo pueblo que logran rendir? A vosotros se atreve, argentinos, el orgullo del vil invasor; vuestros campos ya pisa contando tantas glorias hollar vencedor. Más los bravos, que unidos juraron su feliz libertad sostener, a estos tigres sedientos de sangre fuertes pechos sabrán oponer. El valiente argentino a las armas corre ardiendo con brío y valor, el clarín de la guerra, cual trueno, en los campos del Sud resonó. Buenos Ayres se opone a la frente de los pueblos de la ínclita unión, y con brazos robustos desgarran al ibérico altivo león. San José, San Lorenzo, Suipacha, ambas Piedras, Salta y Tucumán, La Colonia y las mismas murallas del tirano en la Banda Oriental. Son letreros eternos que dicen: aquí el brazo argentino triunfó, aquí el fiero opresor de la Patria su cerviz orgullosa dobló. La victoria al guerrero argentino con sus alas brillante cubrió, y azorado a su vista el tirano con infamia a la fuga se dio. Sus banderas, sus armas se rinden por trofeos a la libertad, y sobre alas de gloria alza el pueblo trono digno a su gran majestad. Desde un polo hasta el otro resuena de la fama el sonoro clarín, y de América el nombre enseñando les repite: "Mortales, oíd!: ya su trono dignísimo abrieron las Provincias Unidas del Sud". Y los libres del mundo responden: "Al gran pueblo argentino, salud! Sean eternos los laureles que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos... o juremos con gloria morir! External links
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